| RONALDO MUÑOZ, PROFETA DE LOS POBRES CONTRA LA USURA. |
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| Escrito por Proto Eparca. |
| Lunes, 21 de Diciembre de 2009 09:01 |
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Ya pasó a la Casa del Padre este grande y querido amigo que siempre nos recordó a los profetas de Israel. Y entre todos, a Juan Bautista por su predicación incisiva y su austeridad. Como ellos les habló a los pobres del país, a las autoridades religiosas y a los reyes de este mundo. A todos con igual claridad y firmeza. A todos con notable lucidez evangélica. Fue apasionado y a veces exagerado. Con esa exageración profética que acentúa un aspecto para despertar conciencias y mover los corazones. Nos deja un ejemplo de valentía y consecuencia. Para él se inventó esta palabra, la más difícil de traducir en la vida de cada día. Fue teólogo. Un teólogo de población, cercano en el día a día de los pobres con su vida y por el cariño hacia cada una de las personas que estuvieron con él. Cuando hablaba con alguien, daba la impresión de que no existía más que esa persona y todo lo demás quedaba postergado. Más de una vez llegó atrasado a sus compromisos por este tipo de dedicación personal. Casi no conoció la vanidad. Porque muy poco se buscó a sí mismo. Con el cuerpo y el alma tensa estuvo de lleno en la tarea del pensar amando y de amar pensando, dentro de una teología viva y popular. Todo lo demás fue muy secundario. Ni la salud ni los honores. Sólo Jesús y las personas. No hubo lugar para él en alguna cátedra católica, pero tuvo un extenso auditorio en Universidades católicas y no católicas del mundo, en Colegios, Congregaciones, Juntas de vecinos, Parroquias, Jornadas de Obispos, sacerdotes, religiosas y laicos. Inició sus escritos con la publicación del libro “Nueva conciencia de la Iglesia en América Latina” del año 1973 y les dio término con su último libro “Nueva conciencia cristiana en un mundo globalizado” publicado a mediados de este año. Se mantuvo teológicamente joven y fue cercano a los jóvenes a quienes deslumbró por su conocimiento y su entrega. Por sobre todo amó entrañablemente a Jesús y vivió para él. El seguimiento permanente y cálido del camino de Jesús le proporcionó una gran libertad frente a la gente y a los problemas de la Iglesia. A ésta la amó y la anheló diferente, aprendiendo cada vez más, a respetar el ritmo de las personas y de los tiempos. Más que un recuerdo, nos deja un valioso legado de fe lúcida, de esperanza firme y de sincera caridad. Pablo Fontaine ss.cc.![]() RONALDO MUÑOZ |



Fue a la vez duro y suave, preocupado de las multitudes y de cada persona, activo y contemplativo, serio y alegre. Fue sobre todo un religioso pobre.